Así surgió Avetología…

¿Puede alguien contrariar a lo que le pone el destino delante siendo de su interés y agrado?

Cuando conocí a Plácido a finales de los noventa me asombró su capacidad de dirigirse a cada una de las miles de aves -de diferentes especies- que había en la reserva natural que él había levantado, junto a Maribel, su compañera inseparable y cómplice en obra y vida. “La Cañada de los pájaros”  sigue existiendo hoy como reserva natural abierta al público,  siendo ruta en el paso de aves que fueron bien recibidas en su día,  y refugio del pato herido o maltrecho, apartado de los suyos.

Andaba yo por entonces estudiando la peculiar forma de los nativos de norte américa de presentar las características universales de cada especie de animal que conocían. La conferencia de los pájaros de Attar  me  había puesto en antecedentes, de pequeña, con que cada ave reflejaba con su forma de ser una inclinación natural en las personas.

Plácido ponía nombres al pájaro inspirado por las características que reconocía muy rápido en un ejemplar respecto a la especie a la que pertenecía. Era capaz de averiguar sobre el problema de un ave en pleno vuelo y a una gran distancia del suelo; sabía si era adulto o joven, si tenía miedo o corría a por alimento, si era macho o hembra, salvaje o en cautividad, etc… era y es capaz de acercarse tanto a cualquier criatura alada que la empatía resultante se hace evidente ante cualquiera.

A su lado las conversaciones se hacían encuentros entre la inquietud -al querer resolver la inestabilidad emocional-  y la búsqueda de respuestas en la naturaleza ante nuestros ojos. Una naturaleza cargada de tantas historias como especies hay. El gran respeto que me inspiraba Plácido me llevó a escribir su descripción y experiencias cotidianas con cada ave, tal como le oí hablar de ellas. Lo hice lejos del científico que busca datos cuantificables. Sólo busqué la realidad palpada por él en sus más de cuarenta años de convivencia con pájaros.

Después de recoger la información que pude me adentré horas en la soledad  de  lagos y humedales, contemplando patos mientras meditaba sobre la naturaleza intima del sentir humano. Pasé años encontrando lo que sería el regalo de reflexión universal que portaba cada especie. Era lo que habían dicho muchos antes que yo: que cada característica dominante en el animal facilitaba o hacía ver a la persona aspectos presentes en su vida, probablemente pendientes de resolver. De no ser así, no habría una identificación rápida -sin esfuerzo alguno- con los planteamientos de la idea propuesta.

Erradicar todo lo que aleja al ser humano de amarse para poder amar es lo que podemos mejorar en nuestra ruta de “ser la humanidad”. Necesitamos ayuda para lograrlo y el apoyo de todo aquel conocimiento que nos facilite alcanzarlo. El mapa básico para las correcciones a dar está en la voz interior que todos tenemos. Es la guía que nos anima a continuar. Sabe que la vida es una Unidad formada por partes interdependientes entre sí, donde cada pieza tiene su función insustituible.

«…

Alcaravan

Mimética

De costumbres nocturnas, más que el camuflaje la mimética es su arte. Puede desenvolverse en muchos biotopos y es un observador nato.

El alcaraván depende de la capacidad de detectar el peligro para su supervivencia. Se para en cualquier lado y no se ve ni se advierte su presencia hasta salir corriendo, como si se moviese en una estela sin pestañear.

Su capacidad de esconderse es increíble, parece un mago cuando lo hace y nadie lo encuentra. Puede no ser visto en tierra abierta a pesar de estar cerca de él, y a pesar de estar él siempre a la expectativa, con la luz que irradian sus ojos, con algo de intención humana. Además, puede aguantar largo tiempo sin beber  y eso amplía la diversidad de condiciones de su hábitat natural.

No tiene rivales porque no se da a conocer.

Cuando mira escanea, y más que buscar algo procesa todo lo que ve con un dominio de casi 180º, o tal vez más, antes de dar un paso adelante. Eso le permite advertir la presencia del peligro que le puede salir de todas partes.

Sus costumbres son de ave solitaria y nocturna. Se agrupa ocasionalmente por circunstancias concretas. La pareja existe sólo para cumplir con la procreación  y parece girar entorno a una amistad interesada, que se recupera anualmente en período de celo y cría, para volver luego a la soledad de la supervivencia.

Si uno de la pareja llega al lugar de encuentro, y emite el sonido de llamada sin recibir contestación, entra en un período de vigilia, tras el cual tiene una nueva conquista que le ha de durar hasta el final de sus días en condiciones normales.

A pesar de desarrollarse su vida en sitios abiertos, a veces desérticos,  parado en cualquier lado nadie ve como despeja los excesos de insectos. Cae bien a los ecologistas que encuentran en él al insecticida perfecto.»

«Alcaraván porta un regalo de la naturaleza con  las claves de su existencia. Su mensaje puede ser útil para ciertos momentos de la vida, como los tiempos en los que pasar desapercibido es la mejor forma de continuar su camino y evolucionar. Pero si uno no se da a conocer en ocasiones cruciales de su vida, puede que nadie tenga en cuenta su verdadero talento.

La mimética es un ejercicio que practican todos los animales, inclusive el humano. Se trata de la capacidad innata de  integrarse en la naturaleza de  vuelta al seno de la tierra que a su vez lleva a la esencia en uno. Ponerse en el sitio de los árboles y plantas, en su quieta existencia frente a todos los elementos,  ayuda a ponerse en su sitio de humano que es persona.

A veces el retirarse y aceptar  ciertas privaciones impuestas por la circunstancia es la mejor forma de actuar, hasta que remita la sensación de miedo o incomodidad ante un peligro. Suelen ser momentos de reajuste porque el peligro es, la mayoría de las veces, una falta de recursos para encender la paz interior.

Cuando estas expuesto mucho tiempo ante los demás algo de tu intimidad te puede ser arrebatado. La vuelta a la armonía  requiere de  recuperar ese espacio. La mayoría de las disciplinas físicas que requieren de la concentración de la atención equilibran este tipo de dispersión.

Alcaraván te refiere a tu relación en pareja si  se ha convertido en una amistad interesada sin más, o si lo cotidiano ha nublado a la relación, dejando de lado lo fértil y creativo de una sinceridad responsable y amorosa…»

Extracto de mi libro «Avetología» con el alma incansable de Plácido Rodríguez Parada, «Fundador de la Cañada de los Pájaros».

«…

Malvasía

Estancamiento

Su apariencia cuando es pollito recuerda a un mamífero, al ornitorrinco. De hecho es un pato poco evolucionado, estancado en un patrón físico fiel al de sus antepasados. Tal vez su anclaje -reflejado en su peculiar aspecto- le haya privado de una adaptación a los entornos, por lo que se ve en peligro de extinción.

Muchas grandes extinciones se han debido a esta falta de mecanismo de habituación. Algún eslabón se le ha quedado en el tiempo o por no sé qué motivo ha preferido ignorar cierto sentido de la evolución. Hoy para asegurar su permanencia en los humedales y colorear de azul irrepetible el mundo alado, necesita de la atención y del esfuerzo humano.

Fuera del celo forma bandos nómadas llegando a un número nutrido de ejemplares. Prefiere la noche para desplazarse y puede recorrer largas distancias ligero pero a ras de tierra. Nunca se les verá hacerlo en cielo abierto ni de día.

Tiende a pasar desapercibido por su naturaleza pacífica y por su forma de flotar, menos cuando se exhibe, que es cuando el azul del pico del macho parece sacado de donde se junta el cielo con el agua. Como si las hadas le otorgaran el tono encargado de atraer a las hembras y enamorarlas siempre. Ellas están privadas de este sortilegio azul y su tono apagado transmite siempre una melancolía desconocida.

Para empezar, el concepto de pareja no encuentra lugar en su mundo. Son grupos sociales los que se forman entorno al tema de la reproducción. Después de pelearse los machos, tres se encargan de cuatro hembras y la pronunciada belleza del azul del pico será la del individuo dominante que fecundará. Sólo en su ausencia actuarán los otros dos y es frecuente que uno se lleve los palos y el otro se convierta en el suplente que se acoge a lo que se le ofrezca.

La hembra vive en su propia carne la manifestación ancestral de su fisiología. Estamos aquí en el momento de la puesta de huevos. Ella sufre bajas importantes en la reproducción por el tamaño del huevo: se trata del más grande en proporción a su cuerpo del mundo de las aves europeas. Pasar el trance de poner un huevo de esas dimensiones es lo que da lugar al nacimiento de un nuevo ejemplar. El tamaño del huevo le salva de los depredadores que le salen del agua, donde pasa el mayor tiempo sin apenas pisar tierra. Luego, cualquier pez introducido puede engullir a las crías de improviso, sumando infortunios a su difícil supervivencia.

Cuando se sumerge es capaz de hacerlo a profundidades considerables, levantando la superficie del fondo para nutrirse, y dejando atrás la regeneración del sustrato en marcha. A su manera participa del eterno ciclo vital aportando su granito de arena al reino de las agua.»

«Malvasía se vio en una laguna lejos del bullicio, respirando melancolía. Parecía querer encontrar respuestas a preguntas que no terminaban de tomar forma. Precisarlas era urgente para crear otra realidad.

¿Te estas sintiendo como Malvasía en un rincón sombrío de una laguna? ¿Estás en algún punto del drama humano sintiendo que nadie te ve ni aprecia tus esfuerzos?

Alto, continuar viéndose como a una víctima desfavorecida por el destino no debe durar mucho. Todo ser lo es en algún momento concreto de su camino; la lección común para todos aquí es sobre recuperar la autoestima. También es sobre entrenarse para llegar a una liberación de la dualidad de lo que es mejor o peor como destino. Eso limita a la creatividad a la hora de adaptarse a los cambios.

Nadie saca a uno de las mezquindades de los momentos más inoportunos. Lo que uno se dice y se hace a sí mismo crea un patrón de lo que acabará siendo. Cada 60 minutos una nueva configuración energética hace aparición en el campo áurico, fruto de las deliberaciones vividas; más vale no contraer compromiso con algunas inadecuadas, que acaban siendo plantillas en el disco duro del cerebro, tomando fuerza a base de repeticiones.

Siempre se puede recurrir a una proyección sanadora de uno mismo donde su yo, que está a salvo de la situación presente, le muestra el camino. Sólo se necesita tiempo para cerrar los ojos y conectarse, sin prisas, en el arreglo que se quiere lograr. Mediante una visualización que proyecte ese encuentro consigo mismo, antes de dormir y de desearle felicidad a todos los seres del universo.

¿Crees que es necesario sufrir para dar a luz a ideas y proyectos nuevos en tu vida? A lo mejor sólo tienes que hacer las cosas sin pesadumbre ni victimismo, y aceptar las tareas ineludibles como si se tratara de una labor como otra cualquiera, restándole el agobio.

¿Has mirado a tu alrededor para ver lo que hacen los demás para obtener su sustento? ¿Has advertido que cada cual tiene una carga, y es la forma de llevarla lo que distingue los destinos?

Reconocer un bloqueo energético es el primer paso para escapar de él.

No dejar a la apatía un rincón en tu soledad porque se ceba contigo.

Si te has sentido estancado últimamente por no encontrar un sitio la actual corriente de vida, transmuta tu no alienación en alimento. Sácale provecho a lo bueno que te aportó nadar contra corriente. A tu vuelta decide tu aportación al tren de la vida.

Encontrar el área donde mora el exceso de pasividad, y ponerse al día para reorientar los pasos a dar puede ser otro de los regalos de malvasía para superar cargas ancestrales.»

Extracto de mi libro «Avetología» con el alma incansable de Plácido Rodríguez Parada, «Fundador de la Cañada de los Pájaros».