Lo Atemporal

Estamos en un viaje que involucra al tiempo. Gracias a todo lo que nos rodea vemos a la belleza. Lo que nos trajo aquí a este momento es lo que todos somos y albergamos.

Cualquiera en un momento especial como éste de ahora, corona virus,  puede tener una mirada no cotidiana a lo que le rodea. La puede tener hacia su propia vida. Lo que siente en esos momentos delicados y sensibles deja  en él una impronta. La mayoría de las veces uno ve todo lo que no le gusta de las relaciones que le rodean. O no se ve reflejado en la vida que ha llevado. Reconoce todo lo que no va “bien” para vivir acorde a lo que cree debiera de ser. Esta es la demostración de que todos sabemos por naturaleza cuando estamos en nuestro sitio. El sitio de uno no es necesariamente un lugar, ni un puesto de trabajo, puede ser su forma de empatía consigo mismo y con lo que hay. Si su mirada no estuviera contaminada por una mente condicionada, todo iría a mejor.

Es anhelando una autoliberación cuando se le abre la puerta a lo atemporal. A lo que siempre está y en cualquier época es.

La inteligencia le despliega la inspiración necesaria para continuar aquí, y adaptarse como mejor se le ocurra. Sentir autoliberación es el tema más antiguo en yoga. Requiere de un esfuerzo alegre. De estar ligeros al avanzar, como si ya hubiéramos llegado a la meta.

Ahora estamos ante la urgencia de simplificar y emprender un camino de vida sencillo. Esto es aplicable y afectará a las naciones. Autoliberación , mente no condicionada , esfuerzo alegre para lograrlo y conocimiento atemporal -para tener un punto de apoyo- son las claves aquí.

Estamos en la era que también promociona que lo que eres es tan importante o más que lo que tienes. Combinar las dos cosas, el ser y tener, es un logro sublime. Pero no se puede esperar a nadie para emprenderlo y lograrlo.

Aunque se pretenda que lo que vivimos supera a los logros de cualquier época pasada, no se puede hacer la vista gorda  ante le falta de alguna gran clave para estar a la altura de lo que hemos aprendido como humanidad. Se escribe sobre la sociedad como si fuera  mejor que cualquier  tiempo pasado. Y que nosotros, los individuos sociales, hoy estamos mejor que nunca. Hay mucha verdad en ello, pero los peores problemas siguen estando. Hay hambre a pesar de la abundancia, y hay guerras. Y los conflictos del individuo consigo y con la velocidad que le rodea se exhiben como temas centrales en las artes.

Sanar a la humanidad se hace inevitable. Pero ¿dónde está lo que toca la fuerza creadora de su  universo perturbado?

¿Cómo buscar en el color transparente de cada mirada la ilusión perdida, o escuchar en cada palabra la verdad escondida para, sin enjuiciar, sin condenar, como un orfebre minucioso, restaurar su original belleza?

Todo de nosotros tiene su residencia en el interior oscuro de nuestra forma.

Nuestras elecciones afectan a todos todo el tiempo. Se necesita a un grupo de personas preparadas para darse la mano. Así empieza el aupar a una cultura.

Un grupo confiado en poder dar con  la actitud segura del  permanente equilibrio de su corazón.